Neruda, o filme, estréia nos cinemas cariocas

Filme sobre a fuga do Chile do poeta Pablo Neruda será exibido nos cinemas cariocas nos próximos dias. Vi o trailer hoje em um cinema no Rio de Janeiro. Ainda não tenho informações sobre a exibição em outras cidades no país.

Veja a seguir um pequeno trailer:

<div id=”blogvision”>http://www.adorocinema.com/_video/iblogvision.aspx?cmedia=19545355<br /><a href=”http://www.adorocinema.com/filmes/filme-233903/&#8221; target=”_blank”>Neruda</a><br/><a href=”http://www.adorocinema.com/filmes/filme-233903/trailer-19545355/&#8221; >Neruda Trailer Original</a></div>

No site adorocinema.com pode ser encontrada uma ficha sobre o filme. Link abaixo:

http://www.adorocinema.com/filmes/filme-233903/creditos/

No Chile o filme recebeu o título de Neruda Fugitivo. Leia, abaixo, um artigo publicado no site http://www.latercera.com :

Neruda Fugitivo: el año que vivió perseguido por la policía
El poeta fue acosado por el gobierno de González Videla. Durante 13 meses vivió en una docena de hogares ajenos. Una épica que recuerdan algunos de los involucrados. El próximo 17 de abril se estrena Neruda, película de Manuel Basoalto que revive ese período.
por Javier García – 05/04/2014 – 08:02

Es un oso enjaulado. Camina de un lado para otro. Escribe poemas incendiarios. Se deja barba. Pablo Neruda está escondido en un departamento en Vicuña Mackenna, a pasos de Alameda. La policía lo busca. Quiere beber whisky; pide pero no llega. No tiene comodidades. El poeta lleva dos semanas clandestino en ese departamento de un ambiente, con su mujer, Delia del Carril. Mientras escribe su gran libro, Canto general.

Es febrero de 1948 y la Corte Suprema, por petición del Presidente Gabriel González Videla, aprueba el desafuero del senador Pablo Neruda. Los tribunales ordenan su detención. Durante 13 meses, el autor de Veinte poemas de amor estará clandestino. Vivirá en una docena de casas ajenas, entre Santiago y Valparaíso.

El desenlace será cinematográfico. Ocurre en febrero de 1949: Neruda, con identidad falsa, con el nombre de Antonio Ruiz Legarreta, de profesión ornitólogo, sale de Chile por el sur, rumbo a Argentina, a caballo, en una travesía que luego recordará en su discurso al recibir el Premio Nobel, en 1971: “Todo era a la vez una naturaleza deslumbradora y secreta y a la vez una creciente amenaza de frío, nieve, persecución”.

El episodio más épico y policial de la historia de la literatura chilena comenzó en 1947: González Videla iniciaba su mandato, tras haber ganado en las urnas con el apoyo del Partido Comunista. El jefe de campaña, elegido por el PC, había sido el senador Neruda. En octubre de ese año, los mineros de Chuquicamata entran en huelga. A lo largo del país los trabajadores se enfrentan al gobierno. Los dirigentes comunistas son detenidos y relegados a Pisagua. Por esos días en el diario El Nacional de Caracas (Venezuela), Neruda publica Carta íntima para millones de hombres, donde denuncia la política represiva de González Videla.

El 6 de enero de 1948, Neruda golpea la mesa en el Congreso y lee su discurso Yo acuso: “Yo acuso al Presidente de la República, desde esta tribuna, de ejercer la violencia para destruir las organizaciones sindicales (…). A mí no me desafuera nadie, sino el pueblo”. En unos días, Neruda será un fugitivo y su captura tendrá recompensa.

La cúpula del PC está a cargo de cuidar a Neruda. A fines de enero de 1948 intenta salir de Chile por Argentina. Primer intento fallido. El 2 de febrero, vía Portillo, tratan de salir en un auto diplomático. Van Neruda, Delia del Carril, “La Hormiguita”, y dos diputados comunistas. El pasaporte de Neruda está invalidado.

“Una vez lanzada la orden de detención, más de 600 policías se dedicaron en Santiago a la búsqueda de Neruda”, informaba un diario de la época. Neruda y “La Hormiguita” llegan a una casa en Los Leones. Corren peligro. Se cambian de domicilio durante la noche y se instalan en Vicuña Mackenna. En el pequeño departamento de Víctor Pey, ingeniero catalán que llegó al país en el barco Winnipeg. “Yo llegaba con el almuerzo para los tres, luego partía y en la noche volvía con la cena”, dice hoy Pey, de 98 años. “Neruda se enojaba cuando se terminaba el whisky, que me encargaba junto con novelas policiales de la colección El Séptimo Círculo”, relata Pey.

Durante el día, Neruda escribía poemas contra el presidente, el ministro del Interior, el director de Investigaciones… “Eran cartas que debía depositar en diferentes buzones de la ciudad”, agrega Pey. La carta destinada al presidente: “Triste clown, miserable/ Mezcla de mono y rata”. Meses más tarde, Víctor Pey será el “autor intelectual” de la salida de Neruda por Futrono hacia San Martín de los Andes, Argentina.

Nuevo cambio de domicilio. Neruda y Del Carril llegan al departamento de Aída Figueroa y Sergio Insunza, en la calle Ismael Valdés Vergara, frente al Parque Forestal. Hay rayados en las calles: “Neruda traidor”.

“La primera etapa de la clandestinidad la pasó muy mal. Se sentía realmente perseguido”, recuerda Aída Figueroa. Neruda se armó una rutina. Se levantaba y escribía su gran proyecto: Canto general, que alcanzaría las 500 páginas. Almorzaba, luego dormía su sagrada siesta, mientras Del Carril pasaba al limpio los poemas. “La clandestinidad lo convirtió en un símbolo nacional”, agrega Figueroa. Neruda se irá de ese departamento. Luego volverá.

González Videla juega sus cartas. El Ministerio de RR.EE. trae a Chile a la holandesa María Antonia Hagenaar, con quien Neruda se casó en 1930. “Maruca” es la madre de Malva Marina, la única hija que tuvo el poeta, fallecida en Holanda, en 1943. El gobierno la ayuda a presentar una querella para obtener el divorcio. Además, a Neruda se le acusa de bigamia, por su relación con Delia del Carril.

El 12 de julio, el autor de Crepusculario celebra su cumpleaños 44, en el departamento de los Insunza Figueroa. Entre los invitados están Volodia Teitelboim, el abogado Fernando Silva y el historiador Alvaro Jara. Neruda lee La lámpara en la tierra, primer capítulo del Canto general.

En septiembre se promulga la “Ley maldita” y el PC pasa a la ilegalidad. Neruda llega a Valparaíso. Viajará escondido en un barco de carga, rumbo a Guayaquil. La empresa fracasa otra vez. El poeta se esconde en una zapatería. Viaja a Santiago y llega a Pirque. La policía se acerca. Los diarios y la radio señalan que la captura de Neruda es inminente. “Lo grave de esta vida ilegal es la tortura de sentirse libre y prisionero a la vez, cambiar bruscamente de casa a las horas más intempestivas”, le dice el poeta al diario El Siglo, que también funciona clandestinamente.

Neruda llega con “La Hormiguita” a la casa de Luis Enrique Délano y la fotógrafa Lola Falcón, en calle Ana Luisa Prats, en Ñuñoa. Estarán cerca de un mes. El escritor Poli Délano, entonces de 13 años, les pasa su pieza para dormir. “Era un sibarita. Mi madre le decía: ‘Aquí se come lo que hay’”, recuerda Délano. El poeta pasa la Navidad en Ñuñoa. Lee otro capítulo de su libro: Coral de año nuevo para la patria en tinieblas.

A esas alturas, el mundo está enterado de la persecución hacia Neruda. En Francia hay actos en su defensa, a cargo de Paul Eluard y Louis Aragon, donde participan Picasso y Sartre. En Cuba lo mismo hace Nicolás Guillén. Desde EE.UU., más de 100 intelectuales le escriben al gobierno. Entre otros, firman Dorothy Parker y Dashiell Hammett.

“La salida misma de Chile se produjo el 24 de febrero de 1949, después de haber sufrido durante más de un año la cacería en mi contra”, dijo Neruda al diario El Siglo, en entrevista reproducida recién el año 1963. Durante tres días junto a tres arrieros, Neruda cruzó a caballo la cordillera, tras ser ayudado desde Valdivia por Jorge Bellet y Víctor Bianchi.

A inicios de abril de 1949, Neruda llega a Buenos Aires y ocupa el pasaporte de Miguel Angel Asturias para embarcarse hacia Francia. “Llegué finalmente a París, disfrazado de gran novelista guatemalteco”, diría Neruda. El 25 de abril, el poeta aparece en público, en el Primer Congreso Mundial de la Paz. “Queridos amigos, si llego con un poco de retraso a vuestra reunión es porque no me ha sido fácil llegar hasta aquí”, dijo al público Neruda. En Santiago, González Videla lo seguía buscando.

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